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CONFESIONES DE UNA AUTOMOVILISTA
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 ¿Porqué el te grita “acelera”? Justo cuando tú vas a frenar. Hay ocasiones aun cuando suene un tanto exagerado en que hombre y mujeres no deberíamos compartir las calles.
No importa si me subo a un coche como pasajera o como conductora; una vez que estoy dentro del auto, estoy convencida de que la única salida posible va a ser a través de los cristales. Unas personas lo llaman paranoia, otros sentido común. Se llame como se llame, siempre conduzco con el cinturón abrochado, y con los ojos fijos en la calle, algo que no puede decirse de los demás automovilistas, sobre todo de mis colegas masculinos, incluidas las peceras y los camiones o taxis. Mi manera de manejar, no es perfecta, pero consciente, nunca manejo tomada, ni drogada, y mucho menos en un estado emocional de desesperación. Procuro ir con mucho tiempo de margen a las citas, para evitar tanto las prisas como el uso indebido del claxon. Pero, sigo teniendo pavor de convertirme en una asesina del asfalto más que nada por culpa de mis compañeros automovilistas.
Y es que algunos son verdaderos homicidas. La próxima vez que alguien te acuse de ser una conductora aterrorizada, respóndele que es mejor eso a ser una verdadera inconsciente.Muchas veces me han dicho que soy “La típica mujer conductora”, es decir, extremadamente cauta, indecisa y sumamente apegada a los frenos. “La mayoría de los accidentes pasan por gente como tú”. Esta frase me puede poner frenética, hasta que, me di cuenta que hombres y mujeres conducimos igual de mal. Claro por distintas razones. Mientras que las mujeres podemos pecar más por indecisión, los hombres tienen una conducción agresiva. Aceleran, se pegan demasiado al coche de enfrente, y jamás te dejan rebasarlos. Y como está demostrado la agresividad es más peligrosa que la vacilación. Según últimos estudios mundiales, los hombres se ven tres veces más involucrados en accidentes automovilísticos mortales que las mujeres.La diferencia de sexos sale a relucir cuando una mujer y un hombre llegan al mismo tiempo a un lugar para estacionarse. ¿Qué hace el hombre? Le cede el lugar porque es una mujer. NO. ¿Y la mujer que hace? Se va, y no por ceder el lugar, sino por precaución y no por amabilidad. A mí lo que más me asusta es la ira impredecible de un hombre al volante. Si me pongo cerca de uno en una hora de tráfico, siempre me pregunto. ¿Lo acabará de dejar su mujer? ¿Lo habrán despedido del trabajo? ¿Odiará a su suegra? ¿Me pareceré a ella?¿Me convertirá eso en una lunática? Bueno ¿Y qué? Es prudente recordar que, incluso, aunque muchas no conduzcamos bajo efectos de sustancias extrañas o prohibidas, ni estemos emocionalmente destrozadas, otros sí lo hacen. Y lo que es peor, algunos dan la sensación de que van armados. Por eso cuando conduzco, convierto a todo el mundo en mi amigo. Y lo seguiré haciendo hasta que me compre un coche blindado. Incluso aunque las carreteras no estuvieran infestadas de conductores enajenados, la mera conducción de un coche basta para provocar pánico. Muchas veces se requiere un consenso. Pero si es difícil conseguirlo en la vida diaria, en el trabajo, con el galán, con la familia, es más difícil, en la entrada del periférico. Por ejemplo, cuando mi copiloto me grita, ¡Acelera!, lo único que quiero hacer es frenar. Llegar a un acuerdo con los demás automovilistas es necesario, sobre todo cuando disminuyen los carriles o se estrecha la calle. Porque por lo general se convierte en un cuello de botella y reina la anarquía, y por supuesto sale a relucir lo peor de ambos sexos. Y luego están los camiones, microbuses y taxis. Cuánto más alejados estén de mi mejor. Simplemente no deseo estar enfrente de uno.La comunicación es esencial, ¿Porqué si los coches tienen intermitentes, los conductores no los usan? ¿Acaso creen que esa palanquita solo está de adorno? O será que ¿Creen que los demás podemos leerles la mente? Claro están los conductores que vociferan a grito pelado, casi siempre o quizás jamás los escuchan a quienes van dirigidos, un “ex” gritaba toda clase de cosas a los demás conductores. Después intentaba explicarle yo, que ellos no lo escuchaban, pero yo sí, y lo único que conseguía era que me doliera la cabeza. Mi comentario siempre caía en saco roto, esto es parte de la manera de ser de cada cual, es el estilo personal.A veces me pregunto ¿Porqué los hombres conductores chocan con tanta frecuencia? Algunos dicen que es por el efecto del alcohol, otros por arrogancia. La mayoría de las mujeres que conozco afirman que los hombres corren más riesgos porque creen ilusamente que nunca les va a pasar nada malo. Como ellos forman parte del sexo favorecido de este planeta, su percepción del verdadero funcionamiento del mundo natural suele quedar desvirtuada. Estoy convencida de que muchas mujeres comparten mi temor a salir despedida de un vehículo por alguna de sus ventanas. Pero esto no pasa por la cabeza de los hombres jamás.Ellos sí, se reservan su paranoia únicamente para el estado de su coche ¿Porqué? Un amigo mío dice que es cosa de hombres, el vehículo forma parte de su anatomía. Si lo dudas sal con un hombre cuando estrene un coche, lo va a estacionar el mismo, lo saca, lo vuelve a meter, horrorizado ante la idea de que alguien le de un golpe.Pero seamos optimistas y supongamos que terminamos el día con una conducción perfecta, nada de ponchaduras, malas palabras.Cuando veas a alguien en sentido contrario, toca el claxon no grites, no te escuchará, tal vez es un extranjero, o está desorientado, o está llevando a su mujer al hospital. Excusas interesantes hay muchas, pero creíbles pocas. Al fin de cuentas seamos magnánimas, o podemos fingir serlo. Comencemos nosotras, y tal vez lo logremos contagiar. Los modales al volante no cambian mucho, al fin y al cabo están creados para hacernos más sencilla la convivencia. El sentido común, los buenos modales y una buena dosis de paranoia contribuyen a que mitiguemos el tormento de conducir en una Cuidad tan grande como el D.F, que comienza al momento en que echas a andar el auto, lo sacas del garage, y termina cuando llegas a casa y dejas el coche en el garage nuevamente, y así hasta el día siguiente. Suerte.
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